Para desmenuzar apropiadamente
los pasos que se deben dar para que la realización de los deberes por parte de
nuestros hijos e hijas sea lo más beneficiosa posible para ellos y ellas vamos
a dividir en tres fases temporales el proceso: Antes, durante y después.
ANTES DE HACER LOS DEBERES
Muchos niños y
niñas ya fracasan en esta fase debido a que por despistes o por falta de
hábitos no han llegado a casa con los deberes apuntados o con el material
necesario para realizarlos. Para que esto no suceda es preciso:
o
Asistir a la reunión de madres y padres de
inicio de curso o formalizar una cita con el tutor o tutora en la que se
especificará si el profesor o profesora mandará deberes para casa de forma
diaria, cada dos días, de forma semanal… Esta información es importante para
que desde casa podamos controlar de forma adecuada si los niños tienen deberes
o no.
o
El uso de la agenda. En la mayoría de las
ocasiones utilizar una agenda es un método muy válido para que nuestros hijos e
hijas organicen su propio trabajo. Con el uso de la agenda no sólo conseguimos
que apunten sus deberes sino que además afiancen sus conocimientos temporales,
desarrollen hábitos responsables y funciona como regulador de su
comportamiento. Ese uso no sólo debe ser parte de lo que se trabaja en la
escuela sino que es un instrumento que debe realizarse en casa preguntándole
cada tarde qué es lo que ha apuntado y qué deberes tiene.
o
En el último curso de Educación Infantil (5
años) y el Primer Ciclo de Primaria es cuando se asientan las bases para que la
realización de deberes sea positiva. En esas edades es importante insistir
desde casa y preguntar qué deberes ha apuntado su hijo o hija y mirarlo para
ver si lo está haciendo de forma adecuada, comentarle como puede mejorarlo y
ver su evolución. Además se debe utilizar la misma como forma de comunicación
con la tutora o tutor.
o
Ciertos hábitos son importantes pero se reducen
en dos momentos:
- Apuntar de forma legible en la agenda o en otro
soporte los deberes que hay que realizar.
- Llevar a casa los libros, cuadernos y materiales
necesarios para realizar la tarea encomendada.
Debemos los
padres y madres estar pendientes de que nuestras hijas e hijos se preocupen por
atender a los momentos anteriormente citados. Con el paso del tiempo la
atención a estos momentos podrá ser menos exhaustiva puesto que ellos mismos
serán capaces de llevar a cabo estos pasos sin que estemos encima de ellos pero
al principio es necesario.
MIENTRAS HACEN LOS DEBERES
Este es el momento acerca del
cual más consultas recibimos como profesionales y más orientaciones y consejos
hemos de realizar. Son los siguientes:
o Propiciar un entorno adecuado para la
realización de los deberes así como el estudio. Es conveniente que no haya
ningún elemento o estímulo que disminuya o distraiga la atención en la tarea.
o
Los hábitos temporales también son importantes:
30 minutos cuando son más pequeños (5 y 6 años), tiempo que se va aumentando
según van creciendo hasta hora y media como máximo. Además es importante que se
establezca una franja horaria que sea la habitual. Por ejemplo: De seis a siete
es la hora de hacer los deberes todos los días.
o
No es adecuado que la niña o el niño esté
merendando, viendo la tele o escuchando música mientras realiza las
actividades.
o
Recordemos que realizar los deberes no sólo tiene como objetivo presentar
bien la tarea al profesor al día siguiente. Debe ser un proceso significativo
en el que se aprenda qué se debe hacer y cómo se debe hacer.
o
Tanto desde clase como desde casa debemos
favorecer la autonomía y la independencia del alumno en la tarea ya buscamos
que el niño o niña en un futuro acceda a la cultura o la información sin ayuda
de otro. Eso es algo importante a desarrollar en la personalidad de un niño ya
que le permitirá crecer como persona sin depender de los demás. Para ello
debemos tener claro:
- LOS
PADRES Y MADRES NO HACEN LOS DEBERES, sino que simplemente están atentos al
proceso.
- No debemos estar encima todo el rato del niño o
niña sino que estaremos realizando otra actividad mientras ellos hacen los
deberes.
- Muchos alumnos y alumnos requieren
inmediatamente la atención del adulto para que le diga lo que tiene que hacer
en cada ejercicio. Esto solamente debemos hacerlo después de haber insistido en
que lea el enunciado y comprenda qué es lo que se espera que haga. Una vez que
esto ha sucedido y solamente después que esto haya sucedido nos acercaremos y
le pediremos que lea en voz alta el enunciado. Una vez lo haya hecho le
preguntaremos ¿qué es lo que hay que hacer? ¿te has enterado ya? En muchas
ocasiones sucede que sí. Esto quiere decir que solos también podrían haberlo
entendido y que han intentado llamar la atención del adulto. Esto no es que sea
negativo en principio pero hay que intentar que estas llamadas de atención se
reduzcan con aseveraciones como “¿así que hago magia y cuando vengo lo lees y
lo entiendes?” o “Esto podrías haberlo entendido tu solo perfectamente.” En
caso de que después de leerlo se siga sin comprender entonces sí debemos darle
pistas hasta que lo entienda. Debemos evitar decirle exactamente lo que hay que
hacer hasta que no quede otro remedio.
- Muchos padres y madres concluyen
sistemáticamente las tareas de sus hijas e hijos y éstas llegan hechas
perfectas al colegio. Esto no es recomendable puesto que el profesor que las ha
mandado no obtiene información acerca de lo que sabe hacer o no la alumna. Es
preferible que las tareas lleguen hechas pero con errores si es que los hay
puesto que esa información es valiosa para el profesor ya que podrá volver a
trabajar ese concepto o tarea en concreto.
DESPUÉS DE HACER LOS DEBERES
o
Es recomendable funcionar con refuerzos
positivos tanto cuando acaban la tarea como mientras la están realizando. Una
alabanza en el momento oportuno o un premio refuerzan el trabajo bien hecho.
Continuados refuerzos negativos como comentarios desalentadores o castigos
pueden surtir un efecto negativo en la autoestima y el autoconcepto de los
niños y niñas.
o
La comunicación a través de la agenda con los
profesores y profesoras del colegio debe ser asidua ya que una buena
comunicación en este sentido sirve para estar informados por ambas partes, para
prevenir posibles problemas o para corregir actitudes y hábitos adquiridos.
o
Es muy importante que vayamos todos a una:
padres, madres, profesoras y profesores. El alumno y la alumna se dan cuenta de
ello, se ven influidos por los hábitos conjuntamente adoptados en el aula y en
casa y su evolución progresa de forma positiva. Por eso es muy importante la
comunicación constante entre los padres y madres y los profesores y profesoras.
Invito a los
lectores a entrar en debate:
¿Están de acuerdo con los consejos que aporta la psicóloga María Luisa
Ferreros?
¿Cuál debería ser el
rol de los padres en cada uno de los momentos del aprendizaje aquí citados?