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lunes, 19 de noviembre de 2012

TEMPORALIDAD DE LOS DEBERES



Para desmenuzar apropiadamente los pasos que se deben dar para que la realización de los deberes por parte de nuestros hijos e hijas sea lo más beneficiosa posible para ellos y ellas vamos a dividir en tres fases temporales el proceso: Antes, durante y después.

ANTES DE HACER LOS DEBERES

Muchos niños y niñas ya fracasan en esta fase debido a que por despistes o por falta de hábitos no han llegado a casa con los deberes apuntados o con el material necesario para realizarlos. Para que esto no suceda es preciso:
o   Asistir a la reunión de madres y padres de inicio de curso o formalizar una cita con el tutor o tutora en la que se especificará si el profesor o profesora mandará deberes para casa de forma diaria, cada dos días, de forma semanal… Esta información es importante para que desde casa podamos controlar de forma adecuada si los niños tienen deberes o no.
o   El uso de la agenda. En la mayoría de las ocasiones utilizar una agenda es un método muy válido para que nuestros hijos e hijas organicen su propio trabajo. Con el uso de la agenda no sólo conseguimos que apunten sus deberes sino que además afiancen sus conocimientos temporales, desarrollen hábitos responsables y funciona como regulador de su comportamiento. Ese uso no sólo debe ser parte de lo que se trabaja en la escuela sino que es un instrumento que debe realizarse en casa preguntándole cada tarde qué es lo que ha apuntado y qué deberes tiene.
o   En el último curso de Educación Infantil (5 años) y el Primer Ciclo de Primaria es cuando se asientan las bases para que la realización de deberes sea positiva. En esas edades es importante insistir desde casa y preguntar qué deberes ha apuntado su hijo o hija y mirarlo para ver si lo está haciendo de forma adecuada, comentarle como puede mejorarlo y ver su evolución. Además se debe utilizar la misma como forma de comunicación con la tutora o tutor.
o   Ciertos hábitos son importantes pero se reducen en dos momentos:
- Apuntar de forma legible en la agenda o en otro soporte los deberes que hay que realizar.
- Llevar a casa los libros, cuadernos y materiales necesarios para realizar la tarea encomendada.
Debemos los padres y madres estar pendientes de que nuestras hijas e hijos se preocupen por atender a los momentos anteriormente citados. Con el paso del tiempo la atención a estos momentos podrá ser menos exhaustiva puesto que ellos mismos serán capaces de llevar a cabo estos pasos sin que estemos encima de ellos pero al principio es necesario.






MIENTRAS HACEN LOS DEBERES

Este es el momento acerca del cual más consultas recibimos como profesionales y más orientaciones y consejos hemos de realizar. Son los siguientes:
o  Propiciar un entorno adecuado para la realización de los deberes así como el estudio. Es conveniente que no haya ningún elemento o estímulo que disminuya o distraiga la atención en la tarea.
o   Los hábitos temporales también son importantes: 30 minutos cuando son más pequeños (5 y 6 años), tiempo que se va aumentando según van creciendo hasta hora y media como máximo. Además es importante que se establezca una franja horaria que sea la habitual. Por ejemplo: De seis a siete es la hora de hacer los deberes todos los días.
o   No es adecuado que la niña o el niño esté merendando, viendo la tele o escuchando música mientras realiza las actividades.
o   Recordemos que realizar los  deberes no sólo tiene como objetivo presentar bien la tarea al profesor al día siguiente. Debe ser un proceso significativo en el que se aprenda qué se debe hacer y cómo se debe hacer.
o   Tanto desde clase como desde casa debemos favorecer la autonomía y la independencia del alumno en la tarea ya buscamos que el niño o niña en un futuro acceda a la cultura o la información sin ayuda de otro. Eso es algo importante a desarrollar en la personalidad de un niño ya que le permitirá crecer como persona sin depender de los demás. Para ello debemos tener claro:
- LOS PADRES Y MADRES NO HACEN LOS DEBERES, sino que simplemente están atentos al proceso.
- No debemos estar encima todo el rato del niño o niña sino que estaremos realizando otra actividad mientras ellos hacen los deberes.
- Muchos alumnos y alumnos requieren inmediatamente la atención del adulto para que le diga lo que tiene que hacer en cada ejercicio. Esto solamente debemos hacerlo después de haber insistido en que lea el enunciado y comprenda qué es lo que se espera que haga. Una vez que esto ha sucedido y solamente después que esto haya sucedido nos acercaremos y le pediremos que lea en voz alta el enunciado. Una vez lo haya hecho le preguntaremos ¿qué es lo que hay que hacer? ¿te has enterado ya? En muchas ocasiones sucede que sí. Esto quiere decir que solos también podrían haberlo entendido y que han intentado llamar la atención del adulto. Esto no es que sea negativo en principio pero hay que intentar que estas llamadas de atención se reduzcan con aseveraciones como “¿así que hago magia y cuando vengo lo lees y lo entiendes?” o “Esto podrías haberlo entendido tu solo perfectamente.” En caso de que después de leerlo se siga sin comprender entonces sí debemos darle pistas hasta que lo entienda. Debemos evitar decirle exactamente lo que hay que hacer hasta que no quede otro remedio.
- Muchos padres y madres concluyen sistemáticamente las tareas de sus hijas e hijos y éstas llegan hechas perfectas al colegio. Esto no es recomendable puesto que el profesor que las ha mandado no obtiene información acerca de lo que sabe hacer o no la alumna. Es preferible que las tareas lleguen hechas pero con errores si es que los hay puesto que esa información es valiosa para el profesor ya que podrá volver a trabajar ese concepto o tarea en concreto.

DESPUÉS DE HACER LOS DEBERES

 

o   Es recomendable funcionar con refuerzos positivos tanto cuando acaban la tarea como mientras la están realizando. Una alabanza en el momento oportuno o un premio refuerzan el trabajo bien hecho. Continuados refuerzos negativos como comentarios desalentadores o castigos pueden surtir un efecto negativo en la autoestima y el autoconcepto de los niños y niñas.
o   La comunicación a través de la agenda con los profesores y profesoras del colegio debe ser asidua ya que una buena comunicación en este sentido sirve para estar informados por ambas partes, para prevenir posibles problemas o para corregir actitudes y hábitos adquiridos.
o   Es muy importante que vayamos todos a una: padres, madres, profesoras y profesores. El alumno y la alumna se dan cuenta de ello, se ven influidos por los hábitos conjuntamente adoptados en el aula y en casa y su evolución progresa de forma positiva. Por eso es muy importante la comunicación constante entre los padres y madres y los profesores y profesoras.



Invito a los lectores a entrar en debate:
¿Están de acuerdo con los consejos que aporta la psicóloga María Luisa Ferreros?
¿Cuál debería ser el rol de los padres en cada uno de los momentos del aprendizaje aquí citados?

2 comentarios:

  1. Hola, soy Luis Vidales y desde mi tarea de Orientador en un Instituto de Secundaria tengo que decir que la orientación para optimizar el tiempo de trabajo y estudio en casa es uno de los aspectos que más nos demandan tanto las familias como los alumnos. Son aspectos básicos de la formación de un estudiante, así como del papel que pueden jugar los padres en el desarrollo de los mismos y que se deben empezar a ejercitar desde la educación primaria, por lo que esta serie de consejos que se plasman en tu artículo me parecen de lo más oportuno.

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  2. Muy interesante tanto para todos los alumnos, soy profe de PCPI, además de madre, y creo que estos consejos debemos llevarlos a cabo, para el alumno es fundamental que vea comunicación entre padres y profes.
    Un saludo,
    Susana

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